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sábado, 30 de agosto de 2025

Historia de un perfume

 

 

Se dice que Mara Truth una vez le dijo a una alumna que estaba atribulada por la duda:

- Durante muchos años deseé tener un perfume Jean Paul Gaultier. Pero año tras año mi madre, una amiga, el compañero de mi madre, mi hermano o una vecina querida, me iban regalando otros perfumes. Algunos de manera reiterada, como Dark de Paco Rabanne o Sì de Giorgio Armani.

Mara Truth hizo una pausa y echó una carcajada que enseguida evocó la Mara joven que una vez fue, con mucha compasión y cariño.

- Me gustaban mucho mucho mucho esos perfumes. Incluso, una vez mi madre me regaló un perfume que le habían regalado a ella porque le parecía demasiado fuerte. Opium, que me encantó. Me lo ponía y al aspirar me iba a otra galaxia. Me parecía que ese perfume me hacía ser alguien especial. Lo digo en serio, querida.

Mara Truth y su alumna se echaron una buena ristra de carcajadas.

- Pero a mí no se me olvidaba mi deseo. Yo quería tener en mi mesita de noche el busto de vidrio que ilustra los perfumes femeninos de Jean Paul Gaultier. Tardó mucho en llegar el momento. Años y años. Pero un día en que hacía unos meses que no tenía perfume ni colonia, pensé, voy a comprármelo. Y me lo compré. Y como lo quería tanto y me gustaba tanto y me costó tanto tenerlo, solo lo utilizaba los fines de semana. Para que me durara más, me compré una buena colonia que utilizaba de lunes a viernes. Y, ¿sabes qué? Me di cuenta de que aunque ese perfume era maravilloso y me gustaba muchísimo y para nada había fallado ante las expectativas, no era mi perfume.

- No entiendo qué quieres decir con esta historia Mara -dijo la alumna.

Mara Truth echó otra sonora carcajada y dijo:

- ¡A veces, yo tampoco! Lo que quiero decir es que el camino del deseo no es el camino de la vida. Orienta, es cierto, pone piedritas que consiguen hacer algunos puentes, pero llega un momento en la vida en que conviene no vivir a expensas del deseo, que bebe de lo inexistente y fabrica ilusiones que se corresponden bien poco con lo que es.

- ¿Y qué es, Mara?

- Se es lo que se es y se pertenece a lo que se pertenece. Y, normalmente, se pertenece a lugares y a personas que no coinciden con la idea y el deseo que una se configura para seguir caminando.

- ¿Aceptación entonces?

- Más querida, entrega.

- ¿Incondicional? 

- ¿Cuándo la entrega ha pedido condiciones?

Mara Truth y su alumna se miraron cómplices y se echaron a reír durante unos buenos minutos. Y todas las nubes preñadas de tormenta se fueron dispersando en el cielo hasta desaparecer. A la mañana siguiente, después de la primera meditación del día, la alumna se acercó a Mara Truth y le preguntó:

- Maestra, ¿y ahora qué perfume usas?

Mara Truth la miró unos segundos no exentos de sorna y al final respondió:

- ¡El mío!

Y las dos se echaron a reír con gran gusto.


jueves, 18 de agosto de 2022

Historia antes de la nueva Mara II

 


Una vez, Mara Truth, se encontraba a orillas del río en el que solía meditar, cuando una de sus alumnas más atribuladas se le acercó y le preguntó:

          - ¿Por qué tengo tanto miedo?

    - Detrás de todo miedo está el miedo a la muerte. La muerte es el final irreductible de todo ser humano, el traspaso a otro estado. A veces con dolor y a veces de forma tranquila y entregada. Conviene aceptar la muerte para que el miedo solo sea un instinto de alerta ante el peligro y no un sufrimiento sordo y continuado que al final puede llamar a aquello de lo que intenta huir.

    - Pero, maestra, ¿cómo se combate el miedo a la muerte?

    - Viviendo siempre en el presente, en el aquí y el ahora, que es lo único que existe. Haciendo la paz con el pasado e inclinándose con humildad hacia el futuro. Es esencial el momento en el que tras los cadáveres de miles de enemigos imaginarios contra los que has combatido en tus soledades más neuróticas te das cuenta de tu pequeñez, de tu insignificancia, de la mota de polvo que eres en el universo. (Mara Truth hizo una pausa larga y echó una de sus famosas carcajadas.) Te das cuenta que tus sueños de grandeza son tonterías que ha necesitado tu niña interior para llegar hasta donde estás ahora. Y en ese momento, todo cambia. El mar deja de generar oleaje imprevisible y erosionador. Ahí entras en paz y la paz es el gran antídoto contra el miedo patológico.

    - Me parece dificilísimo, maestra.

    - No te apresures, se paciente y comprensiva contigo misma. Escúchate siempre. De veras, sin velos y sin interpretaciones. Encuentra tu ser interior y escúchalo. Despréndete de todo lo que no es tuyo, de lo que has adoptado para sobrevivir en todos estos años. (Mara Truth cogió una de las manos de su alumna entre las suyas.) La vida te irá dejando pistas, huellas, te enseñará el camino. Confía y haz cada día tus rutinas de ejercicio, escritura, silencio, meditación, oración y perdón.


Santa Coloma de Gramenet, jueves 18 de agosto de 2022



lunes, 28 de septiembre de 2020

Historia antes de la nueva Mara I

  

(*) Dibujo de Gertrudis Losada Alva del Ozomahtli mexicano.

- Maestro, ¿por qué no nos unimos a la revolución del pueblo que por fin ha decidido  frenar los excesos depredadores de unos pocos sobre la mayoría y estamos aquí meditando y rezando? 

- Desde tiempos inmemoriales el hombre ha hecho intentos nobles por restituir la justicia y la virtud en el poder sobre el mundo. Pero todos han fracasado. Mis maestros me enseñaron que si los pueblos volvían a alzarse contra esos pocos que someten y gobiernan, esperara tranquilo a que todo volviera a comenzar.

- ¿Qué quieres decir?

- Cuando el pueblo triunfe, elegirán a otros pocos para que los guíen y pronto regresarán las viejas dinámicas. Eso si sucede la alegría de la victoria. Si sucede la humillación de la derrota habrá desesperanza y sangre seca por un tiempo.

- ¿Y nosotros qué buscamos?

- Nosotros buscamos nuestra paz de espíritu y nos preparamos para enfrentar el naufragio definitivo con serenidad.

Al discípulo se le cae una lágrima silenciosa del ojo derecho.

- Van a morir muchos.

- Medita, reza, serénate.

- Entonces, maestro, ¿estamos condenados?

- Cuida el jardín de tu espíritu y florecerá una fuerza superior en ti.

- ¿En qué debo depositar la poca esperanza que me queda?

- Al igual que mis maestros, yo deposito mi esperanza en las fuerzas de lo intangible que nos rodean. Ellas son quienes nos gobiernan.

- Así sea.

Y en ese momento la Tierra tembló. Todas las placas tectónicas que conforman los cinco continentes se movieron y se produjo lo que los más antiguos denominaron el Gran Cataclismo. Los mares y los océanos penetraron en las costas arrasando todo a su paso. Nacieron y emergieron cordilleras enteras. El mundo conocido hasta entonces, desapareció, y con él, la mayor parte de los seres humanos. Durante décadas el silencio fue la medicina para un nuevo resurgimiento. Desde entonces, maestros y maestras guardan y transmiten la memoria a las nuevas generaciones para que recuerden y tengan presente qué importa y cuán diminuto es el ser humano con respecto al universo.

Se cuenta que Mara nació a finales de la época antigua y principios de los nuevos tiempos.

Santa Coloma de Gramenet, Septiembre de 2020.

jueves, 30 de agosto de 2018

ORACIÓN DE APERTURA




Abro mi corazón al mundo
Abro mi mente a la imaginación
Abro mi cuerpo a la tierra que habito
Abro mis brazos al amor que recibo
Abro mis manos a la abundancia que llega
Abro mi escritura a la sabiduría que me transita
Abro mis pies a las huellas del presente
Abro mis piernas a la vida que transcurre
Abro mi hígado a la rabia que suelto
Abro mi pecho a las lágrimas de los ríos
Abro mis heridas a la compasión de los mares
Abro mis hombros a la herencia de mis ancestros
Abro mis rodillas al orgullo que se va
Abro mi espalda al camino recorrido
Abro mi alma a la conciencia universal
Abro mi espíritu a la paz cósmica
Abro mi ser al destino

(*) Foto de Gertrudis Losada Alva del Río Arnoia. 8 de septiembre de 2016.

jueves, 2 de agosto de 2018

Oración del Árbol nuestro de cada día



Guardián de la vida
en la Tierra que nos susurras
con tu ejemplo
el camino a seguir,
despliega tu copa
en el manto de nuestros bosques.

Tu lengua es ley.
Tu palabra savia.
Si no lo es, debiera serlo.

Sagrado es tu ser
pues convoca el poder
de la lluvia
y cubre nuestra pena
con su sombra.

Árbol nuestro de cada día,
no te mueras hoy ni nunca,
todavía.

Te rindo en estos versos
los restos de una plegaria
antigua.

Me pliego con la fe de tus ramas
a las raíces de tu especie.

Tu ausencia es la muerte.

Por favor, por favor, quédate,
permanece,
y yo haré que te rieguen.

(*) Fotografía de Gertrudis Losada Alva. El Camino. Bosque de Lalín 2016.

miércoles, 11 de julio de 2018

Cantad y bailad





Las herméticas puertas del destino
se abrieron de par en par
y Mara contempló ante sus ojos
el paisaje de la desolación.

Los Seres Supremos permitieron
esa visión
como advertencia de lo que los hombres
podían llegar a perpretar.

Entonces Mara preguntó:

- ¿Se puede evitar?
- Debéis cantar y bailar muchas veces y muchas canciones, Joven Mara -dijo una voz.
- Cantaré y bailaré. Llevaré el mensaje: Cantad y bailad.

Las puertas volvieron a cerrarse
tras la espalda de Mara
cuya esperanza había sido renovada
pues Mara sabía cantar y bailar y hablar.

Ahora tocaba caminar
y transmitir la visión.

- Cantad, cantad y bailad, seres humanos del mundo – se cuenta que fueron sus últimas palabras en público.

(*) Acuarela de Gertrudis Losada Alva.



jueves, 21 de junio de 2018

Bendición MARA TRUTH




Bendice Tierra nuestra
las semillas
que el estiércol y los nutrientes
de los cuatro elementos
hacen crecer y germinar
en todas las estaciones del año
y en especial todo aquello
nacido en primavera y otoño.

Bendecid Seres Supremos
el alimento de nuestros pasos
y el latir de nuestros corazones 
tanto en el fuego de la luz
como en la sombra de los bosques
para que nuestras misiones
en esta vida
sean cumplidas y también bendecidas
por las generaciones venideras.

Bendice Dios nuestro
el saber que nos concedes
y los conocimientos que heredamos,
danos la fe y la espada del fuego sagrado,
concédenos la llama de la esperanza eterna 
y, si nos caemos,
ayúdanos a levantarnos;
bendice pues Señora nuestra
también la cadena consuetudinaria
que de padres a hijos,
de madres a hijas,
de padres y madres a hijos y a hijas,
traspasamos con humildad
para cuidar y amar a los nuestros
y a todas las criaturas que nos rodean
y nos alimentan.

Bendice Cielo nuestro
la Luna que brilla en la noche
y nos hace bailar en la penumbra, 
el Sol que teje nuestros incendios
y cicatriza nuestras heridas,
y la Lluvia que engrandece 
nuestros ríos y da amplitud 
a nuestros mares.

Bendice oh Montaña
de cordilleras y selvas ignotas,
el misterio de lo que albergamos
para que nuestra esencia inocente
permanezca intacta al menos
en algunos de nosotros
y así no perdamos
la antorcha guía en los días oscuros
de sangre derramada y lágrimas negras.

Bendice Puerto de la bahía
todos los barcos que zarpan cargados
de nuestros mensajeros 
para llevar la paz y la gloria
del Ser Humano a todos los rincones
conocidos y por conocer
de nuestras inmensidades,
tanto las físicas como las inmateriales,
tanto las reales como las polidimensionales.

Bendice oh Palabra
el lenguaje que nos hermana
y no permitas que nadie manche
tu Alma pues eres tú la Fuente directa
del Gran Espíritu Creador
y redimes nuestras mezquindades
con sabia compasión.

Bendecid Especies múltiples
de los poliversos nuestros,
nuevos y antiguos,
los presentes y futuros encuentros 
para que entre nosotros
se forjen alianzas duraderas
de fraternidad y paz.

Así sea.

(*) Dibujo de Paula Mocinho Novoa.

domingo, 23 de julio de 2017

Los mensajeros están trabajando





Parten los mensajeros
a bordo de la Nave.

Cruzan mares, océanos y desiertos.
Sortean remolinos en los ríos,
tempestades de viento
en las autopistas del infierno,
huracanes de tristeza
en las miradas
de las gentes desangeladas;
superan incluso
los enigmas de las montañas sagradas.

Con ellos, con ellas,
anidan los canales
de los centros dispersos
del universo.

Les va la vida en la entrega.
Les va la muerte en la rueda.

Son los mensajeros
seres invencibles
pues han delegado
la importancia
y la trascendencia 
en el camino
del mensaje.

Saben que su hilo 
es imprescindible
en la maraña del misterio.

Y siempre siempre
a su paso 
dejan semillas de fe,
estelas de amor
que incendian las hogueras
de la esperanza.

Atent@s,
ahora mismo, 
algun@
pasa a vuestro lado.

Escuchadlo,
hay algo que debéis
saber.


Jueves, 20 de abril de 2017.

lunes, 13 de febrero de 2017

Hacerlo bien






El camino es angosto
y dará todavía muchas penas,
algunas espinas
y heridas como huellas
de lo vivido.

El camino es amplio
y dará todavía muchas alegrías,
algunas glorias
y premios como huellas
de lo experimentado.

Sin embargo, no te escribo
para advertirte de lo que un día
sabrás, ni siquiera para el coraje
y la determinación
que debes imprimir siempre
a tus pasos.

Escribo estas líneas
en el campo de maíz
de tu voz interior
para constatar nuestro
compromiso
con el alba que nace
cada mañana.

Sé ligera cuando corras.
No corras si puedes andar.
Camina si puedes respirar.
Respira cuando sueñes.
Sueña cuando estés despierta.
Despierta siempre que bebas
agua.
Bebe agua cuando tengas sed.
No permitas que la sed gobierne
tus actos.
Actúa solo cuando sea imprescindible.
Prescinde de los ideales huecos.
Hazte hueco y vacíate cada día.
Cada día es un nuevo comienzo.
Comienza siempre libre de cargas.
Carga hasta que sueltes
y suelta tu carga donde no moleste.
Ama siempre.
Todos los sentimientos te pertenecen.

Tu misión es caminar.
Hacerlo bien
siendo ser.




martes, 1 de noviembre de 2016

Labrando esperanza, sembrando fe




Bajaron los ángeles
cayeron demonios
por las grietas de los cielos
los niños ciegos
de los inframundos
hicieron holocaustos
en los túneles de los subterráneos
los asesinos y los proxenetas
ofrecieron el perdón
a sus víctimas.
Algunos de los guardianes
de los umbrales
dejaron abiertas
las cancelas de los sueños.
El mundo se abocó
a uno de sus finales
y ni las mujeres ni las putas
podían hacer nada
por convocar
el regreso de la vida.
La sombra del horror
llovió sobre Dios.
Solo Mara caminaba.
Mara la no mujer.
Mara el no hombre.
Mara el Ser.
Mara el NoSer.
Cada paso que daba
se hendía en la esperanza.
Sabía que moría a cada lágrima.
Sabía que en el silencio
de las calles todo, todos
se despedían y la mayoría
sufría.
El ser humano decía adiós.
Convocó en los cuatro puntos
a las puertas de Hyperion
rogó con las uñas a Dios
y le llamó Padre, Madre, Origen.
En la noche 
los truenos
y la luz que asombra el mundo
con la profecía del dolor
parió el día artificial
y la noche murió
en el deseo de azul.
Los universos se debatían
contra sus propias persianas
de fe.
Mara caminó y caminó.
Sobre el asfalto, sobre la arena,
sobre el agua, sobre el alquitrán,
sobre el fuego, sobre las brasas,
sobre las cenizas que firmaban
un testamento finito.
Al llegar al lago de la Esfinge
su rostro no se reflejaba
en el agua.
A sabiendas de la ilusión
las ondas del Espíritu
la mecieron durante un tiempo
eterno.
El tiempo que tardó Dios
en llorarnos y llamarnos
con profundo amor.
Al despertar, Mara sintió
hambre y sal y gusto amargo.
Un niño sentado frente a ella
le entregó unas semillas.
Se cuenta que las semillas
eran de Loto y mientras
olvidaba dio en parto libre
el mundo que conocemos hoy.
Cada vez que cada uno 
cada una de nosotras
sueña el final
un ángel se levanta en algún lugar
del mundo
y de la mano de un demonio
recorre el mismo camino
que hizo Mara
hasta bañarse en el lago
de la Esfinge.
Así es como el mundo sigue
y volvemos a nacer
con un destino renovado.
Se dice que la nueva Mara
ya ha nacido y camina.
El día que la veas
sonríe pues siempre hay alguien
una Mara
que está dispuesta
a caminar para nada
a caminar para todo
a caminar a caminar
a caminar a caminar
labrando esperanza
sembrando fe.


(*) Foto de Gertrudis Losada.