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domingo, 20 de marzo de 2022

La persona más triste de la Tierra frente a Mara Truth

 

Se dice que una vez Mara Truth tuvo un encuentro con la persona más triste de la Tierra.

- Me han dicho que tú sueles tener respuestas.

- Sí, suelo responder a lo que se me pregunta pero eso no quiere decir que lo que respondo sea lo que se espera o se desea oír.

- Llevo muy triste muchos años y cuando no lloro mi tristeza suelo enfadarme. He cansado a todos mis seres queridos, nadie me tiene en cuenta ya.

- ¿Te tienes en cuenta a ti mismo?

- ¿Qué quieres decir?

- Si te escuchas verdaderamente. ¿Por qué lloras?

- Por todo. Por una ausencia de saludo, por una constestación seca, por un cambio imprevisto…

- No, no, pregunto ¿por qué lloras en verdad?

- No lo sé, lloro.

- Encuentra la raíz de tu tristeza y dale una respuesta. Acógela, escúchala, hazte cargo.

- Todo me afecta.

- ¿Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida sin la tristeza, el enfado y el llanto?

- No.

- Pregúntatelo.

- Me da miedo.

- Tú eliges. Puedes cambiar la frecuencia en la que vives o seguir sufriendo.

- ¿Y cómo lo hago?

- Pidiendo ayuda, perdonándote y perdonando, soltando lastre y comprendiendo que nada es tan importante. Todos vamos a desaparecer. Por eso haz el bien y escucha. Comprende que Dios te ama y te pide que te ames como Él lo hace: desinteresadamente y generosamente.

- Me parece imposible.

- Primero da un paso y luego otro y después otro. Nada que valga la pena sucede rápidamente, solo lo puede parecer. Toma la decisión y ejecútala. No pienses en círculo, actúa con claridad. No temas a equivocarte, lo errores acostumbran a traer encriptadas las enseñanzas necesarias.

- ¿Y si no hago nada?

- Seguirás como hasta ahora hasta el final y es posible que precipites ese final.

- Si tú fueras yo, ¿qué es lo primero que harías?

- Querido, es que yo nunca he sido, ni soy y ni seré tú. Arriésgate, lánzate, ábrete, vive.


Santa Coloma de Gramenet, domingo 20 de marzo de 2022.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Conversaciones entre la maestra y la joven Mara VI




Solo habían transcurrido dos generaciones desde que la tierra y el ser humano sufrieran la debacle que nos llevó a la nueva situación de un planeta poblado por agrupaciones dispersas de personas. De lo que llegamos a ser apenas quedaban vestigios de algunos objetos rotos y los recuerdos transmitidos por los últimos abuelos y abuelas que crecieron con las autopistas de la comunicación global. El desastre de la guerra y las consecuencias de la devastación natural que había conllevado, había generado la creación de las personas conciencia cuya misión en la vida era recorrer el mundo para repartir memoria que previniera lo que había quedado de nuevas catástrofes.
La joven Mara se hacía mujer conciencia bajo la supervisión de su maestra en la cabaña al lado del lago Yagart en los días en que volvían a correr rumores de que un nuevo orden mundial se estaba preparando para apoderarse de los recursos que quedaban. Los hombres y mujeres conciencia habían intensificado su trabajo y alcanzaban los lugares más remotos para que la historia no se perdiera y pudiera construir barreras de protección en los alistamientos por hambre a los nuevos ejércitos.

- Mara, en unos días podrás salir a los caminos -le anunció la maestra a la joven Mara tras la práctica de la meditación en silencio.
- Maestra, ¿qué puede hacer la conciencia contra un arma?
- Mirar a quien la empuña directamente a los ojos, querida Mara. Un arma por sí sola es un objeto inánime, sin embargo quien la ostenta tiene alma.
- Pero amenaza con destrucción.
- Cierto, pero las almas siempre recuerdan. Hay que confiar en eso, querida niña.
- Maestra, creo en todo lo que me has enseñado en este tiempo. Sabes que caminaré hasta el final. Sabes que recuerdo para contarlo. Sabes que solo la muerte podrá parar mi cuerpo, pero esta mañana al caérseme la taza del desayuno y romperse en mil pedazos me ha entrado una desazón muy grande. He presentido una fragilidad que me ha hecho sentir débil. ¿Y si finalmente todo desaparece y nada sirve de nada?
- Mara querida, en nuestras manos no está evitar el futuro, no nos corresponde. Lo que tenemos a nuestro alcance es la ruta que hemos trazado para nuestras vidas. En esa entrega es donde encontrarás lo que ahora sientes zozobrar.

De pronto los cielos se abrieron y una turba de truenos y rayos empezaron a resquebrajar la visión tras la ventana de la cabaña.

- Ven, Mara, ven, contempla la fuerza de la naturaleza – le dijo la Maestra a la joven Mara que acudió presta.
- Cuando era pequeña me daban miedo las tormentas, ¿lo recuerdas, maestra?
- ¿Cómo olvidarlo? Venías a mi cuarto en plena noche y te metías a los pies de la cama haciéndote un ovillo – la maestra hizo una pausa y respiró profundo. La naturaleza emite sacudidas de gran belleza para que escuchemos su mensaje. Nada es eterno, querida Mara, pero mientras estemos sobre esta tierra a la que llegamos hace tanto tiempo que hemos olvidado nuestro origen, tenemos un compromiso que cumplir. Cada una de nosotras lo representa.

La lluvia empezó a caer copiosamente y la hierba de los prados la acogió con gratitud formando pequeños regueros de agua. La maestra y la joven Mara contemplaban con admiración el espectáculo natural con la ventana abierta. Algunas gotas de lluvia dirigidas por el viento chocaban contra sus rostros mientras ellas se dejaban hacer y cerraban los ojos.

- Maestra, cuando todo empezó a pasar en el tiempo de los abuelos, ¿qué crees que nos perjudicó más, el uso de la mentira o la manipulación?
- Mi maestra me dijo una vez que su maestra le había contado que su madre una vez le dijo que las gentes perdieron el sentido de la verdad en favor del sentido de la justicia que poco a poco se fue convirtiendo en una compensación absurda de afrentas. Pero es muy difícil de saber, querida Mara. Lo único que sabemos de hoy es que vivimos hoy y que todo lo que tenemos es nuestro presente y la memoria de algunos hechos concretos y particulares de los seres humanos que sobrevivieron. Por eso no hay una única historia en los hombres y las mujeres conciencia, sino muchas y muy variadas historias que conforman el mapa de lo que queda de nuestra conciencia colectiva.
- Maestra, pero ¿no corremos el riesgo de que la gente que nos escuche mienta deliberadamente o manipule lo que contamos?
- Joven Mara, cada persona tiene que hacer lo que tiene que hacer, sea lo que fuere. Porque nadie sabe qué cadena de consecuencias puede despertar un acto o una palabra. Lo que sigue es confiar. 

Se cuenta que Mara fue una de las más apreciadas personas conciencia de los primeros tiempos de la Nueva Era. Pronto empezaron a seguirla escribas que relataban con fidelidad sus andanzas, historias y discursos. Hasta hoy nos ha llegado su legado, que aunque también ha sido utilizado con fines distorsionadores y de provecho personal para el control de las gentes, todavía cuenta con la estela que desprende toda vida vivida en conciencia y compromiso con la paz.

viernes, 9 de octubre de 2015

Parábola del equipo perfecto




Mara.- Maestra, ¿crees que algún día llegaré a ser poeta como vos?

Maestra.- Niña Mara, tú ya eres poeta. Cada cosa que haces posee la belleza de la poesía y el abrazo del consuelo.

Mara.- Ya, pero me refiero al arte de escribir versos, de componer poemas, que la gente escuche y lea y recuerde y resuenen en sus adentros. Como haces tú por los pueblos.

Maestra.- Claro que sí, pequeña Mara. El don siempre acude a aquel que lo pide.

Mara.- ¿Y crees que mi poesía logrará alcanzar la conciencia de las gentes? ¿Contribuir de algún modo a una paz sincera sin mezquindad?

Maestra.- Seguro, dulce Mara.

Mara.- A veces me veo atrapada en la frontera de la palabra y tengo muchas dudas. Dudo tanto, maestra.

Silencio. El agua de la orilla sigue mojando los pies de la Maestra y de la joven Mara.

Mara.- ¿Para qué sirve el arte, maestra?

Maestra.- Para mojar los pies y que puedan seguir caminando después de un buen refrigerio.

Mara sonríe.

Maestra.- El arte es el equipo perfecto: lo que somos y adónde nos dirigimos. Lo que fuimos y lo que, de un modo u otro, permanecerá cuando nos hayamos ido.

Mara.- Es triste, maestra.

Maestra.- Querida niña, no es triste, solo es efímero. Como todo lo que importa en esta vida. Como esa espuma que acaba de mojarnos otra vez los pies.


Foto Gertrudis Losada 2012

viernes, 2 de octubre de 2015

Parabóla sobre el águila y el salmón



La Maestra y su alumna estaban sentadas a la orilla del río cuya agua corría fresca hacia el mar.
- ¡Maestra, maestra, acabo de tener una visión!
- ¿Y qué has visto, querida niña?
- He visto peces de diferentes colores nadando río arriba con mucha alegría a pesar de que algunos chocaban contra las rocas.
- Qué linda imagen, Mara.
- Pero no entiendo el sentido verdadero -añadió la joven Mara, de pronto entristecida ante su dificultad para leer lo invisible.
- ¿Por qué te entristeces? Una a veces no puede explicar el sentido último de las visiones como absurdo es también intentar explicar el significado del vuelo del águila.
Aquella noche, la joven Mara tuvo un sueño inquietante, un águila cazaba uno de los peces de colores y se lo daba a comer a sus crías. Mara se despertó sobresaltada. La Maestra corrió a consolarla.
- ¿Las crías del águila se han comido un pez de colores? - Mara asintió a la pregunta de la maestra mientras se aferraba a sus brazos. En la naturaleza de tu corazón, se halla tu mayor bien, Mara, sin embargo, en el temor de tu razón se haya tu prudencia - le dijo la Maestra cuando Mara se rindía de nuevo al sueño.
Al despertar, Mara encontró el diccionario abierto por la palabra 'Salmón' con una nota de su maestra que rezaba 'no permitas que el águila del miedo se coma tu sabiduría natural'.

domingo, 27 de septiembre de 2015

Breve parábola sobre la verdad





- Maestra, ¿hasta qué punto soy responsable de mi palabra y obra si quizás en muchos momentos vivo sin pensar, inconsciente?

- Querida Mara, qué bien que hayas alcanzado la libertad máxima que es el vivir libre en la vibración espontánea, el único modo en el que el SER es sin juicio.

- Pero, ¿no estaré siendo irresponsable en mi proceder? ¿O egoista?

- Querida niña, la verdad puede esconderse a propósito, pero siempre que el SER aflore la VERDAD emerge. Y la VERDAD, sea del signo que sea, es imprescindible para el VIVIR y el CONVIVIR.

La maestra hizo una pausa, contempló el cielo unos segundos, sonrió complacida y añadió:

- Y para el morir.

Al cabo de unos días, encontraron el cuerpo inánime de la maestra al lado de la roca en la que impartía sus enseñanzas.

martes, 31 de diciembre de 2013

El templo


El maestro y el alumno caminaban por un bosque tupido de fauna y flora. Cuando estaba a punto de amanecer el octavo día de ayuno, díjole el alumno al maestro:

- Maestro, no creo que pueda llegar al templo. Apenas ha transcurrido una semana de viaje y mis pies chillan de dolor mientras las grietas resquebrajan la fe en mi alma. No soy digno de la divinidad. Me regreso.

El maestro miró al alumno, asintió y prosiguió hacia adelante.

Años después, el alumno se había convertido en un rico comerciante al que los negocios le sonreían y las mujeres aplaudían sus éxitos. El maestro, con su túnica simple y los pies descalzos, se cruzó en la plaza con el antiguo alumno. Loco de alegría al reconocer a su viejo maestro en aquel humilde vagabundo, el comerciante saltó de su carroza e hizo que lo acompañara a su lujosa casa.

- Veo que has prosperado económicamente – dijo el maestro.

- Y todo gracias a mi rendición, maestro. En la tercera jornada de regreso por el bosque, encontré un cofre con monedas de oro. Invertí las monedas de oro en mercancias y seda y aquí me tienes, rico y feliz.

El maestro miró alrededor y contempló la ostentación de lámparas, muebles, alfombras y estatuas. El brillo del lujo casi lo ciega.

- Tengo que irme, debo proseguir camino – advirtió el viejo maestro

- ¿Adónde vas?

- Al templo.

- Pero si el templo está en dirección contraria, maestro.

El viejo maestro sonrió al antiguo alumno y lo dejó cavilante al lado de la fuente de colores que hacía dos meses había mandado traer del Bajo Nilo, expresamente para conquistar los favores de una mujer.

Pasaron los años y el comerciante tuvo que hacer frente a épocas de crisis nefastas en las que se vio obligado a pedir dinero prestado que nunca pudo devolver. Arruinado y triste, vagaba por los caminos con una sucia bacinilla en la que tan pronto comía restos del suelo como hacía sus necesidades.

Un día de lluvia intensa, calado hasta los huesos, le atacaron unas fiebres altísimas. Durante siete días y siete noches, el antiguo alumno luchó contra la muerte. Al octavo día despertó con hambre y al abrir los ojos se encontró con la mirada de su viejo maestro que lo acogía.

- ¡Maestro! - exclamó agradecido. ¡Me has salvado!

El maestro le acercó un cuenco de agua fresca y el alumno bebió.

- Levántate, que nos espera una dura jornada. Hoy llegamos al templo.

Paula Mocinho Novoa
Barcelona, 31 de diciembre de 2013
Feliz 2014 - Happy New Year